La crisis de gobernabilidad en Sinaloa ante la inseguridad persistente
La analista Yessica De Lamadrid cuestiona la capacidad institucional en Sinaloa, diferenciando el ejercicio del mando formal frente a la realidad de la seguridad pública.

La entidad federativa de Sinaloa enfrenta un escenario complejo donde la división entre el mando territorial y el ejercicio de la gobernabilidad institucional se ha vuelto un tema central en la agenda pública este 25 de agosto de 2026. La analista Yessica De Lamadrid ha expuesto una reflexión crítica sobre la administración del gobernador Rubén Rocha Moya, planteando interrogantes sobre quién detenta el control real en el estado ante los desafíos de seguridad que persisten en diversas regiones.
El cuestionamiento principal radica en la distinción entre mandar, entendido como la capacidad de imponer orden o influencia, y gobernar, que implica la gestión efectiva de las instituciones y la garantía del estado de derecho. Según la perspectiva expuesta, la inseguridad ha mermado la percepción ciudadana sobre la autoridad formal, generando un vacío donde la presencia de grupos ajenos a la administración pública parece desplazar las funciones del Ejecutivo estatal.
Desde la perspectiva de diversos actores sociales, la falta de una coordinación eficaz entre las fuerzas de seguridad locales y las estrategias federales, como la Guardia Nacional y la SEDENA, ha permitido que la incertidumbre prevalezca en la vida cotidiana de los sinaloenses. La crítica señala que, independientemente de los esfuerzos administrativos, los resultados en términos de paz social no han logrado consolidarse bajo el esquema de trabajo actual del gobierno estatal.
La propuesta de diversos sectores de la sociedad civil es la implementación de una estrategia de seguridad integral que no dependa exclusivamente de la fuerza reactiva, sino que fortalezca el tejido social y la confianza en las instituciones. Se hace énfasis en que la gobernabilidad no puede sostenerse únicamente sobre el discurso oficial, sino que requiere una recuperación del espacio público mediante una coordinación institucional transparente y resultados tangibles para la población.
Este debate se inserta en un contexto nacional donde la relación entre el gobierno federal y las entidades federativas es objeto de constante vigilancia por parte del Congreso de la Unión y la opinión pública. La situación en Sinaloa sirve como un caso de estudio sobre las limitaciones del poder civil frente a fenómenos de inseguridad que desafían la estructura administrativa y política vigente en México.


